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1.
El “Descendimiento de Cristo al lugar de
los muertos”,
su nombre en griego es Anástais que significa la Resurrección.
Vemos el alma humana de Cristo y unidad a su divinidad
que desciende al lugar de los muertos simbolizado en un color negro y
gris. En ese lugar reinaba la muerte y retenía cautivos a todos los
justos que habían muerto esperando la venida del Mesías. Como Jesucristo
es la segunda persona de la Santísima Trinidad podía morir en cuanto
hombre, pero era inmortal en cuanto Dios. Por esa razón al bajar al
lugar de los muertos destruye las puertas de la muerte que vemos debajo
de la escultura y las vence con su santa cruz victoriosa que trae en sus
manos.
Tomado de la mano de dos ancianos que representa a
nuestros primeros padres, Adán y Eva que han envejecido en los siglos de
espera del Mesías.
Esta es la forma como los cristianos del oriente
representan la resurrección, haciendo notar que el triunfo de Cristo es
el triunfo de su Iglesia.
2. Cristo muerto en brazos de su
Padre celestial.
En la parte más alta, en medio de un azul intenso, que
significa la belleza del cosmos se enmarca el cuadro de la “Compasión
del Padre” celestial que tiene en sus brazos a su hijo Jesucristo
muerto, recién bajado de la cruz, donde ha redimido al universo. Sobre
ellos se cierne la paloma, símbolo del Espíritu Santo. Esta es una copia
del óleo del famoso pintor griego, El Greco.
3.
Los rayos del resplandor
de más de cinco metros, donde brilla el oro de 23 kilates, que
significan la gloria de Dios y la redención que Cristo ha consumado en
la cruz que llenan el cosmos con la salvación.
4.
Estos rayos de la redención de Cristo envuelven suavemente el nicho del
trono de la Madre Doloras que se encuentra asociada a la pasión, muerte
y gloriosa resurrección de su amado Hijo. Ella reina desde su dolor de
Madre en unión con su Hijo el redentor del mundo. El trono de la
Santísima Virgen es un lugar donde podemos experimentar la redención y
salvación de nuestro cuerpo y de nuestra alma que Cristo nos ofrece por
intercesión de su santísima Madre.
5.
A lo largo de las escaleras encontramos los
“Siete Dolores de María”
que nos muestran como la Santísima
Virgen es colaboradora de Cristo en la obra de la
Redención. Las pinturas se completarán cuando se puedan pagar. Ud puede
cooperar si lo desea.
6. El óleo de Santo Domingo
recibiendo el Rosario de manos de la Santísima Virgen.
Es una pintura barroca muy antigua traída a la misión de
Santo Domingo de Soriano por los padres dominicos y nos invita a rezar
diariamente el rosario con las palabras: El Rosario de María no lo dejes
de rezar, porque es el primer escalón que para el cielo has de
encontrar.
7. Las puertas con los
arcángeles de la pasión.
Las puertas de los roperos donde se guardan los vestidos
recamados de oro de la Santísima Virgen han sido copiadas del estilo
neoclásico del santuario y muestran a los arcángeles san Miguel y san
Gabriel con símbolos de la pasión de Cristo.
8.
Los corazones de Jesús y María.
Los símbolos de los sagrados corazones de Jesús y de
María están pintados en un fresco en el primer descanso de la escalera.
El sagrado corazón de Jesús tiene la corona de espinas y la llaga de la
lanzada del soldado. El inmaculado corazón de María muestra las siete
espadas clavadas que significan sus siete dolores y tiene una corona de
rosas que indica su pureza perpetua.
ORACIÓN
Santísima Madre de los Dolores de
Soriano, hemos venido de lejos a visitarte en este tiempo de cuaresma,
pues sabemos que has unido tus dolores a los que tu Hijo Jesucristo
sufrió en su pasión para redimirnos de nuestros pecados. Hoy te
entregamos nuestro corazón para que tú lo eduques, te entregamos
nuestras familias a quienes amamos, te entregamos los pueblos y ciudades
desde donde venimos. Así como a nuestros familiares y amigos que están
en Estados Unidos. Cada uno de nosotros trae en su corazón alguna
necesidad que ahora te presentamos en silencio. (se hace un silencio
breve.)
Finalmente te pedimos que
intercedas para que el Espíritu Santo despierte en nosotros el hambre
por alimentarnos de la lectura de la Biblia.
Como sabemos que hoy nos escuchas,
a ti te rezamos con todo el corazón. “Oh Señora mía, oh Madre mía yo me
entrego enteramente a ti y en prueba de mi filial afecto te consagro en
este día y para siempre: mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón y en
una palabra todo mi ser, ya que soy todo tuyo oh Madre de bondad,
guárdame y defiéndeme como cosa y posesión tuya amén.
Si desea
cooperar en la restauración del santuario puede depositar sus limosnas.
Si alguno ha recibido algún milagro o favor de la Virgen, nosotros lo
apuntamos para ponerlo en el Museo de los Milagros |